Dios es nuestro Creador y Padre
“¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?” (Malaquías 2:10)
“Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.” (Salmo 100:3)
“Nuestro Padre Celestial es la fuente de vida, sabiduría y gozo.” (El Camino a Cristo, p. 9)
La naturaleza también nos habla del amor de nuestro Creador. Todo lo que Dios ha hecho manifiesta su cuidado y su bondad hacia sus criaturas. (El Camino a Cristo, p. 9)
Dios nos ama a pesar de nuestros errores y pecados
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” (1 Juan 4:10)
“¡Incomparable amor de Dios para con un mundo que no le amaba!” (El Camino a Cristo, p. 15)
La cruz nos permite contemplar el carácter de Dios y comprender más profundamente su misericordia, su perdón y su amor infinito. (El Camino a Cristo, p. 15)
Dios ofreció a su único Hijo en sacrificio para salvarnos
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32)
“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1 Juan 4:9)
El sacrificio de Cristo no fue hecho para convencer a Dios de que amara al ser humano. Dios proveyó el sacrificio precisamente porque ya nos amaba. (El Camino a Cristo, p. 13)
En la historia de Abraham e Isaac, el carnero representa a Cristo
“Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.” (Génesis 22:7-8)
“Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.” (Génesis 22:13)
“El carnero ofrecido en lugar de Isaac representaba al Hijo de Dios, que había de ser sacrificado en nuestro lugar.” (Patriarcas y Profetas, p. 132)
La experiencia de Abraham fue permitida para ayudarle a comprender algo de la grandeza del sacrificio que Dios mismo haría para la redención de la humanidad. (Patriarcas y Profetas, p. 132)
Jesús es la provisión de Dios
“Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.” (Génesis 22:8)
“El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29)
El carnero que Dios proveyó en lugar de Isaac señalaba hacia Cristo, quien daría su vida por los pecados de la humanidad. (El Deseado de Todas las Gentes, p. 87)
“Dios deseaba enseñarles que el don que los reconcilia con él proviene de su amor.” (El Deseado de Todas las Gentes, p. 87)
La provisión del carnero en el monte Moria anticipaba la provisión mucho mayor de Dios: Jesucristo, el Cordero de Dios.
“Dios es amor”.
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1 Juan 4:8)
“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” (1 Juan 4:16)
“‘Dios es amor’ está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la naciente hierba.” (El Camino a Cristo, p. 10)
Las aves, las flores y los árboles dan testimonio del cuidado paternal de Dios y de su deseo de hacer felices a sus hijos. (El Camino a Cristo, p. 10)
Amor incondicional.
“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” (Isaías 49:15)
Romperse puede todo lazo humano,
Separarse el hermano del hermano,
Olvidarse la madre de sus hijos,
Variar los astros sus senderos fijos;
Mas ciertamente nunca cambiará
El amor providente de Jehová.
Autor desconocido