Abraham y su esposa Sara tenían solo un hijo, Isaac; lo tuvieron cuando estaban avanzados en edad. Isaac era la alegría de la casa y el orgullo de sus padres. También era la personificación de la promesa de Dios: “Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición.” Génesis 12:2
Cuando Isaac tenía unos 17 años, Abraham recibió una orden extraña de Dios: “Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, vete a la tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” Génesis 22:2
Este pedido era extraño e inaudito. Este hijo de la vejez era un milagro de Dios, su promesa, la vida de la casa. ¿Cómo era posible que Jehová le pidiera esto? Pero Abraham confiaba en Jehová, conocía su voz y, aunque no entendía, obedeció.
Sin decir palabra alguna a nadie, ni aun a Sara, se levantó muy temprano, ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Después cortó leña para el sacrificio, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho. El lugar indicado quedaba a tres días de camino. Hubo tiempo en estos tres días para arrepentirse, pero no lo hizo.
Cuando llegaron, Abraham les dijo a sus siervos: “Esperad aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.” Génesis 22:5
Con estas palabras, no solo ocultaba el propósito real de su viaje, sino que también expresaba confianza en Jehová y la esperanza de que regresarían juntos. El apóstol Pablo ofrece una idea de sus pensamientos cuando dice: “Pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.” Hebreos 11:17–19
Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos. Después dijo Isaac a Abraham, su padre: “Padre mío.” Él respondió: “Aquí estoy, hijo mío.” Isaac le dijo: “Tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Abraham respondió: “Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.” E iban juntos. Génesis 22:6–8 "Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, compuso la leña, ató a Isaac, su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña." Génesis 22:9
El joven Isaac pudo haberse rebelado, pero no lo hizo. Isaac conocía el amor incondicional de su padre y confiaba en él. También conocía y confiaba en Jehová. Sin decir palabra, permitió que su padre lo atara.
"Extendió luego Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces, el ángel de Jehová lo llamó desde el cielo: “¡Abraham, Abraham!” Él respondió: “Aquí estoy.” El ángel le dijo: “No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo.” Génesis 22:9–12
Entonces alzó Abraham sus ojos y vio, a sus espaldas, un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; fue Abraham, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham a aquel lugar: “Jehová proveerá.” Por tanto, se dice hoy: “En el monte de Jehová será provisto.” Génesis 22:13–14
Con esta dramática experiencia, Jehová ilustró para Abraham, para Isaac y para nosotros su grande e incondicional amor por sus hijos, que estuvo dispuesto a ofrecer y sacrificar a su único Hijo por nuestra salvación. Jehová le pidió a Abraham que fuera con Isaac al monte Moriah. Entonces allí no había nada, pero mil años más tarde, Jehová instruyó a David para que construyera el Templo de Jerusalén en ese mismo lugar.
“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16
Dios te ama profundamente e incondicionalmente y es tu proveedor.
1. ¿Qué lección sobre la seriedad del pecado quiso enseñar Jehová mediante esta experiencia? Romanos 6:23
2. ¿Qué pensaba Abraham mientras caminaban hacia Moria? Hebreos 11:17-19
3. ¿Cuándo y cómo detuvo Dios a Abraham? Genesis 22:10-12
4. ¿Por qué llamó Abraham aquel lugar y por qué? Genesis 22:13, 14
5. ¿Cuál es la suprema demostración del amor de Dios? Juan 3:16
Creo en el gran e incondicional amor de Dios.
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