Historia 4
Éste es el Cordero de Dios
Éste es el Cordero de Dios
Esta es la historia:
Se levantó un predicador extraño en el desierto de Judea. Vestía con piel de camello y llevaba un cinturón de cuero, y se alimentaba de frutos de árboles y de miel silvestre. El mensaje de su predicación era tan peculiar como su personalidad y su estilo. Era Juan el Bautista, que con voz alta y firme predicaba:
«Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado». 5 Acudía a él Jerusalén, toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.
Cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: —¿Quién eres tú? 20 Él confesó y no negó. Confesó: —Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: —¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: —No soy. —¿Eres tú el Profeta? Y respondió: —No. 22 Entonces le dijeron: —¿Quién eres? Tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Dijo: —Yo soy “la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías. 24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron diciendo: —¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?
26 Juan les respondió diciendo: —Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 27 Éste es el que viene después de mí, quien es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.12 Su aventador está en su mano para limpiar su era. Recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.» 10 Además, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: «¡Generación de víboras!, ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: “A Abraham tenemos por padre”, porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 28 Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
Jesús mismo vino al Jordán para ser bautizado por Juan. Y Juan vio cuando Jesús subió del agua, que los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. 17 Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.»
Unos días después, 29 vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: «¡Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 Éste es de quien yo dije: “Después de mí viene un hombre que es antes de mí, porque era primero que yo.” 31 Y yo no lo conocía; pero por esto vine bautizando con agua: para que él fuera manifestado a Israel.» 32 Además, Juan testificó, diciendo: «Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y que permaneció sobre él. 33 Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.” 34 Y yo lo he visto y testifico que éste es el Hijo de Dios.»
Esta revelación de Juan es la clave para la solución de muchos problemas en tu vida.
29 Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: «¡Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! Juan 1:29
Cree en Jesús como el Hijo de Dios, ofrecido por tus pecados, y recibirás una nueva vida.
1. ¿Cuál era el mensaje central de Juan el Bautista?
En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 y diciendo: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» Mateo 3:1, 2
2. ¿Cómo respondía la gente a su mensaje?
5 Acudía a él Jerusalén, toda Judea y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Mateo 3:5, 6
3. ¿Qué sucedió cuando Jesús vino a ser bautizado por Juan?
16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. 17 Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.» Mateo 3:16, 17
4. ¿Qué dijo Juan días después cuando vio a Jesús?
36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: «¡Éste es el Cordero de Dios!» Juan 1:36
5. ¿A qué se refería Juan cuando señaló a Jesús como el Cordero de Dios?
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino;
mas Jehová cargó en él
el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado él, y afligido,
no abrió su boca;
como un cordero fue llevado al matadero;
como una oveja delante de sus trasquiladores,
enmudeció, no abrió su boca. Isaias 53:6, 7
Creo que Jesús es el Cordero de Dios, ofrecido en sacrificio por el perdón de mis pecados.
Quieres explorar el tema con mayor profundidad?