1. Dios no nos deja solos en momentos de prueba.
Textos bíblicos:
Isaías 43:2: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán”.
Salmo 46:1: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Hebreos 13:5: “No te desampararé, ni te dejaré”.
Josué 1:9: “Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.
Enseñanza: La prueba puede ocultar la presencia de Dios a nuestros sentidos, pero no significa que él se haya retirado.
2. Dios ha prometido que no nos dejará sin consejo en momentos de necesidad.
Textos bíblicos:
Salmo 32:8: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”.
Isaías 30:21: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él”.
Santiago 1:5: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios [...] y le será dada”.
Juan 16:13: “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”.
“Si nos allegamos a Dios sintiéndonos desamparados y necesitados [...] y con fe humilde y confiada presentamos nuestras necesidades [...] él puede y quiere atender a nuestro clamor, y hará resplandecer la luz en nuestro corazón”. El Camino a Cristo, página 96
Enseñanza: Dios no promete responder siempre de la manera esperada, pero sí promete sabiduría a quien la pide con fe y disposición para obedecer.
3. Dios escoge diferentes medios para enviarnos su mensaje.
Textos bíblicos:
Hebreos 1:1-2: Dios habló “muchas veces y de muchas maneras” por medio de los profetas y finalmente por medio de su Hijo.
Segunda Epístola a Timoteo 3:16-17: Dios habla a través de las Escrituras.
Juan 16:13: El Espíritu Santo guía a la verdad.
Salmo 19:1-4: La creación declara la gloria de Dios.
Proverbios 11:14: Dios puede orientar mediante consejeros sabios.
Números 22:21-35: Dios incluso utilizó un medio inesperado para advertir a Balaam.
“Dios nos habla por la naturaleza y por la revelación, por su providencia y por la influencia de su Espíritu”. El Camino a Cristo, página 93
“Doquiera nos volvamos, oímos la voz de Dios y contemplamos la obra de sus manos”. Conducción del Niño, página 51
Principio importante: Todo mensaje que afirma proceder de Dios debe estar en armonía con las Escrituras y con su carácter.
4. Los afanes y las preocupaciones pueden impedir que notemos su presencia y escuchemos su voz.
Textos bíblicos:
Lucas 10:38-42: Marta estaba “afanada y turbada con muchas cosas”, mientras María escuchaba a Jesús.
Marcos 4:18-19: “Los afanes de este siglo” ahogan la Palabra y la hacen infructuosa.
Lucas 21:34: Jesús advierte que el corazón puede cargarse “de los afanes de esta vida”.
Salmo 46:10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”.
Filipenses 4:6-7: La oración permite que la paz de Dios guarde el corazón y los pensamientos.
Enseñanza: El problema no siempre es que Dios guarde silencio, sino que nuestra mente puede estar demasiado ocupada para prestarle atención.
5. Dios siempre tiene el consejo oportuno.
Textos bíblicos:
Proverbios 15:23: “La palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!”
Isaías 50:4: Dios da “palabra al cansado”.
Salmo 119:105: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”.
Salmo 46:1: Dios es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Proverbios 3:5-6: Si lo reconocemos en todos nuestros caminos, él enderezará nuestras veredas.
6. “Dios nos habla por la naturaleza y por la revelación, por su providencia y por la influencia de su Espíritu”. El Camino a Cristo, página 93
7. Dios nos habla principalmente mediante:
Las Sagradas Escrituras.
Jesús.
El Espíritu Santo.
Su providencia.
La naturaleza.
Consejeros fieles cuyo mensaje concuerda con la Biblia.
8. Cuando Samuel oyó que lo llamaban, todavía no comprendía que era Dios. El sacerdote Elí lo orientó para que respondiera: “Habla, Jehová, porque tu siervo oye”. 1 Samuel 3:1-10
Samuel constituye un buen ejemplo porque:
No ignoró el llamado.
Estuvo dispuesto a levantarse y responder.
Aceptó la orientación de una persona con experiencia.
Adoptó una actitud de humildad y disponibilidad.
Escuchó el mensaje completo, aunque era difícil.
Luego comunicó fielmente lo que había recibido.
Primer Libro de Samuel 3:19: “Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras”.
Aplicación: Escuchar a Dios no consiste solamente en reconocer su voz; también implica responder con obediencia.
8. ¡Habla, Maestro!
¡Habla, Maestro! Tu siervo escucha,
esperando tu palabra de bondad;
anhela oír tu voz consoladora:
deja que se escuche ahora ya.
Estoy escuchándote, Señor:
¿qué tienes hoy que decirme?
Muchas otras voces en mi pecho
resuenan y me quieren distraer;
ecos involuntarios se introducen
en el templo que te debe pertenecer.
Que descienda tu voz tan esperada;
habla, Maestro, y hazlas enmudecer.
Frances Ridley Havergal