1. La mente y la naturaleza humanas están afectadas y corrompidas por el pecado.
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jeremías 17:9
“Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.” Romanos 7:18
2. La maldad se origina en el corazón humano.
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre.” Mateo 15:19-20
“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?” Santiago 4:1
Los homicidios, los robos, la corrupción, la traición, la envidia y las guerras comienzan en el interior del ser humano antes de manifestarse en sus acciones.
3. Incluso una persona de buena conducta puede cometer grandes faltas.
“Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla.” 1 Corintios 10:12-13
Una persona normalmente fiel puede caer cuando confía en sí misma, descuida su relación con Dios y cede a las inclinaciones de su naturaleza pecaminosa. La experiencia de David demuestra que una trayectoria de fidelidad no nos hace inmunes a la tentación.
“Viendo cómo lucharon otros con desalientos como los nuestros, cómo cayeron en la tentación como nos ha ocurrido a nosotros, y cómo, sin embargo, se reanimaron y llegaron a triunfar mediante la gracia de Dios, nos sentimos alentados en nuestra lucha por la justicia.” Historia de los Patriarcas y Profetas
4. Dios creó al ser humano perfecto, pero este se apartó de su voluntad.
“He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero él se buscó muchas perversiones.” Eclesiastés 7:29
“Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó… Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera.” Génesis 1:27, 31
Dios no creó al ser humano con inclinación al mal. Lo creó a su imagen, con libertad para amar y obedecer. El pecado surgió cuando Adán y Eva decidieron desobedecer a Dios.
5. El pecado es desobediencia y separación de la voluntad de Dios.
“Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.” 1 Juan 3:4
“El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado.” Santiago 4:17
“La obediencia, es decir, el servicio y la lealtad que se rinden por amor, es la verdadera prueba del discipulado.” El Camino a Cristo, pp. 60-61
El pecado es más que cometer una equivocación. Es quebrantar la ley de Dios, rechazar su autoridad y apartarnos del propósito para el cual fuimos creados.
6. La enfermedad y la muerte entraron en el mundo a causa del pecado.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Romanos 5:12
“La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Romanos 6:23
Cuando el pecado entró en el mundo, causó la separación de Dios, la decadencia, el sufrimiento y la muerte. Esto no significa que cada enfermedad sea consecuencia de un pecado personal específico.
7. Vivimos en un mundo afectado por las consecuencias del pecado.
“Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.” Romanos 8:22-23
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4
No debemos pensar que una persona está enferma, envejece o sufre por un pecado personal específico. Jesús rechazó esa manera de juzgar a las personas:
“Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Juan 9:2-3
El crimen, la enfermedad, el envejecimiento, el sufrimiento y la muerte forman parte de la realidad de un mundo afectado por el pecado. Las cárceles, los hospitales, los centros de cuidado y los cementerios dan testimonio de esa realidad. Estos representan la respuesta humana ante los males causados por el pecado.
8. El mundo de los tiempos de Noé fue juzgado por su maldad.
“Vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos de su corazón solo era de continuo el mal… La tierra se corrompió delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.” Génesis 6:5, 11
La generación de Noé persistió en la corrupción y la violencia. Dios le concedió tiempo para arrepentirse y utilizó a Noé para advertirle, pero la mayoría rechazó el llamado divino.
9. Sodoma y Gomorra fueron destruidas a causa de su maldad.
“Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Se llenaron de soberbia e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi, las quité.”
Ezequiel 16:49-50
“Los habitantes desafiaban públicamente a Dios y a su ley, y encontraban deleite en los actos de violencia.” Historia de los Patriarcas y Profetas, cap. 14
La gente de aquellas ciudades persistió en el orgullo, la injusticia, la inmoralidad y la violencia. Dios mostró paciencia y envió advertencias, pero ellos rechazaron su misericordia.
10. Nínive fue perdonada porque sus habitantes se arrepintieron.
“Los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron con ropas ásperas… Vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y desistió del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo.” Jonás 3:5, 10
“Mientras que el rey y los nobles, así como el común del pueblo, encumbrados y humildes, se arrepintieron a la predicación de Jonás… él (Dios) les mostró su misericordia.” Profetas y Reyes, cap. 22
La historia de Nínive demuestra que Dios prefiere perdonar antes que destruir. Sus advertencias son invitaciones al arrepentimiento.
11. En el tiempo del fin aumentará la maldad.
“También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” 2 Timoteo 3:1-5
“Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.” Mateo 24:12-13
12. Solo Jesús puede salvarnos del pecado y de sus consecuencias.
“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:21
“En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12
La historia de David y Betsabe nos ayuda a reconocer nuestra condición y nuestra necesidad. La siguiente historia explicará con mayor profundidad cómo Jesús, el Cordero de Dios, tomó nuestro lugar y abrió el camino de la salvación.