No nacemos con fe, la conseguimos en comunión con Dios.
«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios». Romanos 10:17
«Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». Hebreos 12:2
La fe consiste en creerle a Dios aunque no veamos y confiar en que sus promesas no fallan.
«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Hebreos 11:1
«Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido». Romanos 4:20-21
«La fe significa confiar en Dios, creer que nos ama y sabe mejor qué es lo que nos conviene». — La Educación, cap. 30.
Observación: La fe no depende de ver primero el cumplimiento de las promesas. Descansa en el carácter de Dios y en la seguridad de que Él es fiel a lo que ha prometido.
Por la fe entendemos que el mundo y el universo fueron creados por Dios.
«Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía». Hebreos 11:3
«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca». Salmo 33:6
Observación: La fe reconoce a Dios como Creador. No estuvimos presentes en el origen del universo, pero confiamos en el testimonio que Dios ha dado en su Palabra.
La fe nos sostiene en momentos de prueba.
«Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia». Santiago 1:3
*«Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo».*1 Pedro 1:7
Observación: La fe no nos garantiza una vida sin dificultades. Nos permite atravesar las pruebas confiando en que Dios permanece con nosotros y puede utilizar incluso las dificultades para fortalecer nuestra relación con Él.
En Hebreos 11 hay muchos ejemplos de fe.
«Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase». Hebreos 11:7
«Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba». Hebreos 11:8
Observación: Hebreos 11 demuestra que la fe no consiste solamente en creer intelectualmente. La verdadera fe produce acción. Noé construyó; Abraham salió. Ambos actuaron sobre la base de lo que Dios había dicho.
Somos justificados por la fe.
«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». Romanos 5:1
«Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo». Gálatas 2:16
Observación: La justificación no es una recompensa que obtenemos por nuestras buenas obras. Es el resultado de la gracia de Dios recibida mediante la fe en Jesucristo. Las buenas obras son consecuencia de nuestra relación con Cristo, no el precio de nuestra salvación.
Somos salvos por la fe en Jesús.
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe». Efesios 2:8-9
«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa». Hechos 16:31
«Por la fe, recibimos la gracia de Dios; pero la fe no es nuestro Salvador». — El Deseado de Todas las Gentes.
Observación: No es la fe por sí misma la que nos salva. Jesús es nuestro Salvador. La fe es el medio por el cual recibimos su gracia y aceptamos lo que Cristo ha hecho por nosotros.
Somos librados del enemigo por la fe.
«Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno». Efesios 6:16
8 Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 9 Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.1 Pedro 5:9
Observación: La fe nos ayuda a resistir las tentaciones y los ataques del enemigo. La victoria no está en nuestra propia fuerza, sino en Dios, en quien depositamos nuestra confianza.
Por la fe confiamos que todo lo que nos sucede resulta para bien.
«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien». Romanos 8:28
«Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien». Génesis 50:20
Observación: Esto no significa que todo lo que nos sucede sea bueno. Hay sufrimiento, injusticia y tragedias. La promesa es que Dios puede obrar aun en medio de las circunstancias dolorosas y hacer que contribuyan a sus propósitos para nuestra vida.
Si pudiéramos ver lo que Dios ve siempre escogeríamos su camino.
«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová». Isaías 55:8
«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia». Proverbios 3:5
«La fe significa confiar en Dios, creer que nos ama y sabe mejor qué es lo que nos conviene». — La Educación, cap. 30.
Observación: Nosotros vemos solamente una parte; Dios ve el cuadro completo. Por eso la fe nos lleva a confiar en su camino aun cuando no comprendamos todo lo que está sucediendo.
Jehová no nos dejará ni nos desamparará.
5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré.» 6 Así que podemos decir confiadamente:
«El Señor es mi ayudador; no temeré
lo que me pueda hacer el hombre.» Hebreos 13:5
«Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides». Deuteronomio 31:8
Observación: La promesa de la presencia de Dios no significa ausencia de dificultades. Significa que nunca tendremos que enfrentarlas solos.
Podemos pedirle a Dios que nos dé fe.
«Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe». Lucas 17:5
«Creo; ayuda mi incredulidad». Marcos 9:24
«A fin de fortalecer la fe debemos ponerla a menudo en contacto con la Palabra». — La Educación, cap. 30.
Observación: No tenemos que esperar hasta poseer una fe perfecta para acercarnos a Dios. Podemos acudir a Él reconociendo nuestra incredulidad, pedirle que fortalezca nuestra confianza y alimentar nuestra fe mediante su Palabra.
32 ¿Y qué más digo? El tiempo me faltaría para hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas. 33 Todos ellos, por fe, conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 35 Hubo mujeres que recobraron con vida a sus muertos; pero otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron oprobios, azotes y, a más de esto, prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada. Anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. 38 Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Hebreos 11:32-38