Esta es la historia:
No solo de pan vivirá el hombre
Esta es la historia:
No solo de pan vivirá el hombre
Después de su encuentro con Juan, Jesús se retiró a un lugar desierto para ayunar y orar en preparación para el inicio de su ministerio y misión. Allí estuvo por 40 días, solo. ² Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. (Mateo 4:2) Al final de los 40 días se sentía físicamente débil. Y entonces vino Satanás para tentarlo y hacerlo caer en pecado.
Este era un momento crucial. Si derrotaba a uno, los demás no tendrían esperanza; si el Salvador era vencido, los pecadores estarían perdidos. Satanás concentró toda su atención y esfuerzo en hacer caer a Jesús.
³ Se le acercó el tentador y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. (Mateo 4:3) La respuesta de Jesús al tentador es reveladora y contiene el secreto para enfrentar la tentación:
⁴ Él respondió y dijo: —Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4:4)
⁵ Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, lo puso sobre el pináculo del templo ⁶ y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está: “A sus ángeles mandará acerca de ti”, y “En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”. (Mateo 4:5-6)
El enemigo tuvo la osadía de citar la Biblia para hacer caer a su Autor. Pero como acostumbra a hacer, omitió parte del pasaje y torció su significado. La promesa de protección no era una invitación a ponerse innecesariamente en peligro y exigir que Dios lo rescatara.
⁸ Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, ⁹ y le dijo: —Todo esto te daré, si postrado me adoras. (Mateo 4:8-9)
Le ofrecía un camino al poder sin sufrimiento, sin sacrificio, sin cruz. Pero aceptar significaba renunciar a su misión de salvarnos. Esta es su típica oferta, te ofrece ventajas a cambio de tu fidelidad: sacrifica tus principios, ignora tu conciencia y tendrás lo que deseas.
Jesús nuevamente respondió con la Palabra de Dios:
¹⁰ Entonces Jesús le dijo: —Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”. (Mateo 4:10)
Satanás lo atacó tres veces y, en cada una, Jesús respondió con la Palabra de Dios. La Palabra de Dios le sirvió de escudo y el enemigo no pudo vencer a tu Salvador.
¹¹ El diablo entonces lo dejó, y vinieron ángeles y lo servían. (Mateo 4:11)
Jesús había quedado exhausto; y ángeles vinieron y lo alimentaron y lo fortalecieron. Había confiado en su Padre, y su Padre no lo abandonó.
El rey David escribió de su experiencia con la Palabra de Dios: ¹¹ “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. (Salmo 119:11)
En momentos de debilidad y prueba, tú también encontrarás fortaleza y defensa en los dichos de Jehová. No tienes que enfrentar la tentación con tus propias fuerzas. Jesús venció y puede librarte de la tentación.